Buscar este blog

Cargando...

2 de mayo de 2007

Un caso de segregación. El Polígono Sur

29.04.07
x La Haine - Sevilla

El Polígono Sur se ha convertido en la última década en un problema real para la administración local.

Hablar del Polígono Sur en Sevilla es hablar de segregación, social y étnica. La estereotipación de este sector como barrio peligroso y marginal, a la vez que barrio de artistas, tiene, como en la mayoría de estereotipaciones, su parte de razón y su parte de falacia.

Para empezar existen notables diferencias dentro del conjunto de barriadas que componen este polígono, existiendo desde barriadas obreras con un nivel social digamos medio, hasta algunos grupos de viviendas realmente marginales.

El hecho es que el Polígono Sur se ha convertido en la última década en un problema real para la administración. Han sido comunes las suspensiones de servicios básicos en algunas zonas, por ejemplo el servicio de correos o las líneas de autobús, y las estadísticas muestran un alto grado de exclusión social y analfabetismo.

La segregación social en la ciudad capitalista es inevitable, responde a la dinámica del libre mercado de suelo (ver http://www.lahaine.org/index.php?blog=2&p=21707). La creación de guetos podría ser evitable con intervenciones contundentes por parte de la administración, sin embargo estas brillan por su ausencia, y desde aquí nos atrevemos a aventurar que la tendencia a la segregación social y étnica es un hecho que aumentará su importancia en las próximas décadas.

Un poco de historia

La delimitación corresponde a una operación urbanística desarrollada por el Instituto Nacional de la Vivienda a partir de la redacción del PGOU de 1963. En este PGOU se planifican una serie de alojamientos en un sistema integrado de cuñas para nuevas promociones en el Polígono Sur, Polígono Norte y Polígono San Pablo. Estas promociones se dirigen a erradicar en primer lugar el chabolismo y las infraviviendas del centro histórico y coyunturalmente a auxiliar a las victimas de las últimas riadas de Sevilla.

A finales de los sesenta se instalan las primeras casitas bajas, con carácter provisional, de la barriada de La Paz ,1064 viviendas, para el realojo de familias con escasos recursos procedentes de varios puntos de la ciudad. Los primeros bloques en los primeros años setenta corresponden a las barriadas de La Oliva y las Letanías. La primera se levanta mediante una Cooperativa de promoción municipal, teniendo una condición socioeconómica y cultural aventajada respecto del resto de barriadas. A la Letanías se desplazan algunas familias de las casitas bajas, al tiempo que se realoja en estas últimas algunas personas de refugios y desalojadas del casco histórico. En estos años, como en la mayoría de barrios obreros empieza a surgir un movimiento vecinal, al tiempo que aumenta la delincuencia y la marginalidad y se genera un incipiente consumo y tráfico de drogas.

En 1976 se crean las Tres Mil Viviendas (la barriada Murillo) exclusivamente con familias desahuciadas del centro y procedentes de los últimos refugios que quedaban en la ciudad. En 1979 las barriadas Antonio Machado y Martínez Montañés. En ellas se alojan las familias que permanecían en las casitas bajas, las que no tenían recursos suficientes para haber abandonado el núcleo con anterioridad. En 1980 se derriban parte de las casitas bajas, de carácter “provisional” aunque un grupo de las mismas pervive en la actualidad.

Factores de segregación

El principal factor de segregación en las ciudades es el salario, desde el momento en que existen suelos más baratos y suelos más caros, los grupos sociales con mayor poder adquisitivo serán los primeros en elegir y aquellos con menor poder adquisitivo se dirigirán a las zonas que no quiere nadie.

El propio concepto de polígono, como sucesión de barriadas de bloques sociales, es un factor de segregación, en la medida en que los beneficiarios de estas viviendas van a ser grupos sociales que no pueden pagar una vivienda en el mercado libre. En el caso concreto del Polígono Sur algunas de sus barriadas han sido ocupadas en base a grupos necesitados de realojo, provenientes de infraviviendas (poblados de chabolas, hospicios cuando aún existían en Sevilla, autoconstrucción muy precaria, corrales de vecinos desalojados del centro, etc. ), principalmente las barriadas de Martínez Montañés y en Murillo. Sustituyendo de esta forma el chabolismo y la infravivienda tradicional por el “chabolismo vertical”. A la exclusión social que podría provocar este hecho se le suma la exclusión racial, desde el momento en que las barriadas Murillo y Martínez Montañés concentran una de las mayores comunidades gitanas de la ciudad, con unos 10000 miembros.

Al igual que la concentración de una población con similares características sociales, otro de los factores, la ubicación relativa en la ciudad, también es responsabilidad de la planificación pública. Este tipo de promociones, en general toda promoción de viviendas publicas, tienden a buscar los suelos más baratos para construir el mayor número de viviendas posibles. La situación del Polígono Sur desde su origen lo orienta al aislamiento y a la impermeabilidad. El principal borde urbano que aísla el polígono son las vías del ferrocarril, que desde un principio sirvieron para separar el sector sur burgués de la ciudad (Bami, el Porvenir y Felipe II) del sector obrero (Tiro de Línea, Polígono Sur, y las barriadas hacia el este). En el Este encontramos un segundo “muro de la vergüenza” el de la Fabrica Hytasa, que ciega este flanco. Hacia el sur el antiguo cauce del Río Guadaira, una llanura de inundación compuesta de solares degradados. La trama solo se permeabiliza hacia el norte, donde se encuentra La Oliva, comunicando con la barriada obrera del Tiro de Línea.

La ubicación en el continuo urbano del polígono y la ausencia de medidas correctoras a lo largo de la historia urbanística reciente, crea un espacio inmejorable para el aislamiento y la segregación.

Por otro lado, la marginación llama a la marginación. Uno de los casos más sangrantes para los vecinos del polígono sur ha sido el todavía reciente caso de los Bermejales. Bajo este nombre, en el que hemos denominado sector burgués al sureste de Sevilla, existía hasta hace un par de años el segundo núcleo chabolista en importancia de la ciudad. Ante las quejas de los vecinos de clase media y los intereses de la promotora inmobiliaria de turno, el Ayuntamiento acordó con esta última el pago de varios millones de pesetas a cada una de las familias para que abandonaran dicho asentamiento. A día de hoy muchos de estos chabolistas viven en los sectores más marginados del polígono.

¿Perspectivas de solución?

Un hecho notable dentro de la historia reciente del polígono fue la creación de la plataforma “Nosotros También Somos Sevilla” que agrupa entidades vecinales de estos barrios. Tras movilizaciones varias se consiguió una autoridad comisionada para el polígono y un Plan de Actuación Integral que lleva ya un año de andadura.

Durante este tiempo se ha proporcionada trabajo a un buen numero de jóvenes técnicos haciendo censos y planificando programas sociales. Algunos de los resultados que se valoran más positivamente son la creación de infraestructuras, la rehabilitación de viviendas y la reorganización de servicios sociales. Otras actuaciones se han dirigido a eliminar las casas bajas de la Paz, o al desahucio de inquilinos en situación irregular.

Esto nos hace preguntarnos por donde pasa la solución al problema de la marginalidad y la segregación en el Polígono Sur. Si este pasa por la expulsión de los elementos más marginales nos encontraríamos ante la misma situación que en el caso Bermejales, o ante la situación que dio origen al propio polígono. Estos elementos pasaran a engrosar otros barrios “problemáticos” de la ciudad, o surgirán otros nuevos.

El hecho principal que queremos defender es que desplazar la marginalidad no es una solución. Si es posible eliminar o atenuar la marginalidad en el actual estado de las cosas en la ciudad de Sevilla, no nos atrevemos a asegurarlo.

Es evidente que con una inversión fuerte en programas sociales y una reestructuración urbana de la zona, podría mejorar notablemente la situación. Una actuación que contuviese las suficientes garantías de que la reestructuración urbana no conllevase una reestructuración social. Sin embargo no parece esa la voluntad del ayuntamiento.

El soterramiento de las vías del tren pasó por alto al Polígono Sur, al que quizás convenía seguir teniendo aislado. La eliminación de este muro, de esta barrera, junto con la de Hytasa sigue siendo una de las principales reivindicaciones de los vecinos. Sin embargo el Ayuntamiento parece mucho más interesado en hacer una operación este tipo en la estación de Santa Justa, entre la estación y el barrio de La Calzada, donde se planea una intervención de reurbanización, el soterramiento del tramo al descubierto de las vías y la creación de un gran espacio libre de diseño. Esto en un espacio central y dinámico de la ciudad, con un gran valor del suelo y con numerosos edificios empresariales y administrativos a su alrededor. El dinero atrae el dinero, la marginalidad atrae la marginalidad. Este tipo de proyectos serían mucho más útiles en el Polígono Sur, sin embargo el empresarialismo urbano se dirige a financiar las zonas más dinámicas de la ciudad, donde se encuentran las grandes áreas de oportunidad. Las áreas centrales acaparan las infraestructuras y los grandes equipamientos y las áreas marginales las tímidas inversiones sociales y las buenas palabras.

En cualquier caso, debemos concluir que, aunque la segregación del Polígono Sur tiene posibilidades de solución y lo que falta es voluntad política, el problema de la segregación social es estructural a la ciudad bajo el sistema de mercado. Aunque esta problemática se resolviera en el Polígono Sur a través de inversiones publicas y el redesarrollo de la zona, es probable que se acentúe en otras zonas en los próximos años, especialmente en los barrios receptores de inmigrantes.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito todo lo que has escrito.

¿me puedes decir dónde vives tú?

Yo vivo en Bami, ese barrio "burgués". Tengo 2 hijos de 5 y 2 años. Estoy acojonada desde que han confirmado el soterramiento. Lo veo cada día desde la ventana de mi casa..no se integrarán JAMÁS. Me cruzo a veces por la acera con algunos de ellos que vienen de "visita" a las calles de Bami. Le escanta provocar porque saben que dan miedo. También les gusta venir a las plazas y calles que cuidamos a ensuciarlas ¿por qué? Rompen las litronas en los parques infantiles.

De verdad, ¿me puedes contestar? ¿dónde vives tú?

Anónimo dijo...

que clase.. de comentario es ese.. creo que no deberias de hablar asi de las demas personas... esa palabra JAMAS me da la impresion de una persona completamente cerrada y limitada mentalmente.. pero ese es mi comentario

Anónimo dijo...

Mis padres fueron uno de las primeras familias que se mudaron de las casitas bajas al barrio de las letanias, nuestro bloque era en su 90 % de personas de orden ! hablo entonces pues, a principio de los setenta pero conforme pasaron los anos, la situación se hizo insoportable. Yo tuve que soportar insultos y abusos de mis companeros de clase, tan solo por que nuestra educación era distinta a el resto !! no eramos normales Mi padre se embargó hasta el cuello para comprar una pequena casa a las afueras de sevilla dejar ese barrio . De tal modo , que estudiar no pude nunca por que era mas importante el salir de alli que educar a su hijo mayor. Esto fue al nacer mi hermana a principio de los anos ochenta. Hoy en dia vivo en Colonia, Alemania, he estudiado formación profesional teniendo un gran éxito profesional. El salir de allí nos ha costado mucho trabajo. No pude estudiar ninguna carrera, pero han habido veces que me he olvidado mi monedero en el salpicadero del coche y dejarlo abierto todo el fin de semana y darme cuenta el lunes cuando he vuelto a subir en el coche . No hay nada mejor como la seguridad que vivo por aquí ! Eso no tiene precio.